agorafobia

Agorafobia: Qué hacer para hacerle frente.

Poco a poco empiezas a elegir quedarte en tu casa, hacer las compras por internet y evitar salir de shopping. Luego decides que mejor no hacer reuniones y si llegan visitas a tu hogar te sientes intranquilo esperando que llegue prontamente el momento de reclusión y soledad. Así es como se va instalando una fobia en tu vida que se llama agorafobia y que cuando gana terreno te tiene prácticamente preso.

No se trata tan solo del miedo a los espacios abiertos o a la interacción con la gente sino más bien la intranquilidad que aporta la falta de control que se tiene en estas circunstancias. Muchas veces se pasan varios días e incluso meses saliendo fuera del hogar pero en el contacto con la gente se siente una sensación de incomodidad e incluso de un terror irracional que apesadumbra y hasta fastidia.

Se llega a creer que esa sensación de inquietud es lógica y que es la manera en la que se tiene que vivir sin reconocer, por lo tanto, que se podría llevar una mejor calidad de vida si se resolviera esa experimentación que es, en realidad, un problema.

El crecimiento del miedo y la agorafobia

Sucede, luego, que “temiendo tener miedo” se empiezan a evadir esos momentos en que se irrita el cuerpo y es entonces cuando la agorafobia encuentra un terreno para aterrizar. Se empieza a sentir un abismo alrededor del cuerpo y se buscan espacios cerrados que puedan operar como contención.

La agorafobia puede aparecer como consecuencia de una situación traumática o de alguna experiencia negativa de la que, a veces, el agorafóbico, no tiene conciencia. Sin embargo se empiezan a crear mecanismos de defensa internos que buscan evitar el encuentro con esos espacios que generaron inseguridad o un mal momento.

¿Qué siente un agorafóbico?

En la mente de una persona agorafóbica siempre se encuentra presente la idea de que algo malo está a punto de suceder y de que no se encuentra nadie cerca para prestar socorro si fuera necesario. Como respuesta a estos pensamientos se pueden producir ataques de pánico y se llegan a dar crisis con un correspondiente efecto físico que se traduce en síntomas tales como la hiperventilación, mareos, taquicardia, temblores, hormigueo en manos y pies, náuseas y hasta se puede llegar a dar la pérdida del conocimiento.

La agorafobia va consumiendo la vida y la libertad, termina afectando situaciones laborales y familiares. Se aumentan en demasía los niveles de estrés y se siente poca seguridad en sí mismo así como también baja autoestima. Si no se trata puede empeorar tanto como para llevar a una depresión.

Poner un freno y buscar vías para ganar la libertad

El sentimiento de prisión es una de las primeras cosas que se vislumbran cuando se está padeciendo agorafobia. Frente a la demanda externa de reuniones, encuentros u obligaciones se impone la necesidad interna de que no se puede cumplir con ninguno de estos mandatos y muchas veces el reclamo de los allegados es una señal de alerta.

Como en muchos otros casos, la toma de conciencia del problema ya comienza a ser parte de la solución. Es muy probable que si se encabeza contando a otra persona lo que a uno le sucede se comiencen a generar estrategias para ir haciendo frente a la situación.

Por ejemplo, se puede intentar un abordaje del afuera del hogar en compañía de otra persona. El temor de encontrarse solo frente al miedo y el exterior ya quedará resuelto y se habrá dado el primer paso.

Lo importante es que todo aquello que se sentía y de lo que uno se encontraba sin consciencia empieza a ponerse en primera plana y es ahí donde se puede abordar la solución. Cuando ves más vívidamente lo que te hace mal eres más capaz de eliminarlo o hacerlo a un lado.

De esta misma forma opera la hipnosis y es por ello que puedes también recurrir a este método natural para abordar una agorafobia y eliminarla de raíz.

Cómo curar la agorafobia con hipnosis

La hipnosis ofrece una ventaja que tiene que ver con la rapidez de abordaje del problema y la eliminación de raíz del mismo sin efectos secundarios.

Mediante la hipnosis podrás poner en primer plano el desencadenante de la agorafobia que seguramente desconoces y, de esa manera, tendrás la posibilidad de desatar ese nudo que tan mal te está haciendo. Una vez resuelto ese momento de tensión, con trabajo, acompañamiento y dedicación, tu vida comienza un nuevo rumbo. Se siente de pronto que se tiene una libertad plena y nacen ganas de hacer cosas nuevas y de vivir con la integridad que se perdió cuando la agorafobia ganó terreno.

¡Empieza hoy mismo a cultivar esa libertad que te devolverá la calidad de vida que te mereces!

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