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Miedo escénico: cómo vencer esta barrera por tus propios medios

No es necesario ser un artista para sentir esa rara sensación que llamamos miedo escénico. Es una situación que se pone de manifiesto cada vez que tenemos que dirigirnos a un auditorio para, por ejemplo, dar una explicación, una exposición o narrar algún evento.

En algunos casos el problema ocurre tan solo frente a grandes grupos de gente, pero en otras personas esa sensación de parálisis y angustia puede manifestarse incluso ante grupos reducidos.

Se sienten palpitaciones, se nublan los pensamientos, las manos se enfrían y hasta puede aparecer cierto sudor frío que es incontenible.

Quienes padecen de miedo escénico saben lo complicado que resulta esta problemática porque impide las relaciones comerciales fluidas, la imposición de autoridad frente a empleados e incluso puede llevar a reducir el contacto social por el solo hecho de querer evitar a toda costa cualquier encuentro que obligue al desarrollo personal en público.

Muchas veces el problema está vinculado tan solo con el habla puesto que parece ser el recurso menos controlable de antemano. Sin embargo, con preparación y disposición se puede encontrar un método eficaz para saltar la barrera del miedo escénico.

Pasos para una comunicación social eficaz

Lo primero que tendrás que hacer para vencer el miedo escénico es planificar algunas instancias en las que tengas que hablar. Cuando ya hayas vencido este problema no tendrás dificultad para enfrentarte al público en cualquier ocasión. Lo importante es que en un primer momento, cuando estés intentando avanzar hacia la recuperación, tengas la oportunidad de planificar tus eventos a fin de que te armes de estrategias que luego aplicarás en toda circunstancia.

  1. Preparación del tema a exponer.

Si se trata de algún conocimiento que tienes de antemano, no está de más que busques más información al respecto. Siempre es importante saber más de lo que uno va a exponer para que siempre queden conceptos o palabras guardadas a las que recurrir en caso de “emergencia”.

  1. Organización de la información.

Organiza la exposición en pequeños bloques. No es lo mismo pensar en hablar 20 minutos que en proyectar sub bloques de dos minutos. Una vez que hayas terminado el primer bloque sentirás que ya has pasado una barrera y podrás avanzar hacia el siguiente destino.

  1. Aprovechamiento del cuerpo.

Es muy importante acompañar la comunicación con pausas y, en cada una de ellas, es fundamental dejar que el cuerpo se oxigene a través de una respiración profunda y plena. La entrada de aire en el cuerpo renueva la energía y ayuda a que desciendan los niveles de tensión que se puedan tener.

  1. Súmate a la práctica como recurso infalible.

Puede resultar fastidioso tener que ocupar el tiempo que te llevará un discurso pronunciando lo mismo con anterioridad. Pero, ¿crees que los jugadores de fútbol no llevar horas planificando y repitiendo una y otra vez la misma jugada para que cuando llegue el momento les salga con naturalidad?

Es fundamental la práctica incansable de lo que se tiene que decir e incluso con el tiempo, las pausas y hasta los gestos que se planean tener en el momento del diálogo. Practicar la exposición es lo que te dará seguridad y afianzará la autoestima que es, precisamente, lo que te falta.

La baja autoestima acompaña muchas veces el miedo escénico puesto que uno no se siente con la capacidad suficiente para poder imponerse con la voz frente a otros.

Para el trabajo con la autoestima y, por consiguiente, con el miedo escénico, también puedes valerte de una terapia como el Reiki.

Cómo colaborará el Reiki en alejar el miedo escénico

El problema que subyace al miedo escénico es el desequilibrio entre lo físico y lo emocional. Es tener la capacidad de hablar y de comunicarse en público sin que una angustia aflore desde el interior y permita avanzar hacia el final del mandato.

El Reiki colabora en organizar esos desórdenes a través de la práctica con las manos. En este aspecto será fundamental aprovechar el tratamiento e ir haciendo afirmaciones de lo que se quiere lograr y que se sabe cómo alcanzarlo, mientras se van tocando los puntos energéticos claves del cuerpo. De esta forma a medida que la práctica del Reiki avance te irás auto convenciendo del equilibrio que se instala y podrás encontrar la plenitud positiva en cada uno de los mensajes que habrás proferido durante la terapia.

Esta práctica llevada luego al momento efectivo de la comunicación podrá colaborar en la disminución de la tensión y junto con todo el avance hecho por tu cuenta en la preparación para vencer el miedo escénico, habrás logrado controlar el momento al cien por ciento.

¡No dejes que el miedo tome protagonismo en la escena donde el centro debes ser tú!

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